#LISTEN “One More Light” por Linkin Park

El pasado 19 de mayo, Linkin Park lanzó su séptimo material de estudio, el cual lleva el nombre de One More Light. Sin duda, éste es el álbum más controversial en los 17 años de carrera musical del grupo y el más difícil de digerir para su fan-base. Aunque Linkin Park ha virado de un extremo a otro con cada nuevo álbum y se muestran cómodos con esos giros bruscos (dinámica presente desde Minutes to Midnight), el desencanto inicial entre sus fanáticos se vuelve inevitable (sobre todo entre aquellos que aún esperan un retorno de la banda de los sonidos del nu-metal característicos de Hybrid Theory o Meteora sobre los cuales la banda construyó su legado.

Desde el proceso de creación de One More Light, Mike Shinoda adelantó: “esperen lo inesperado” … y así fue. One More Light no se caracteriza por sonidos del rock o un-metal, incluso el rap se limita a una sola canción; tampoco hay gritos de Chester Bennington. El estilo dominante es el pop, los sonidos suaves y una ocasional guitarra acústica.  Aunque pareciera un poco chocante este cambio, en realidad adquiere sentido cuando se entiende tres cosas: a) Linkin Park no tiene un estilo definido y surgió como un grupo que combina estilos y elementos (incluso se podría afirmar que parecen comprometidos a mantener esta constantes de cambios radicales); b) si bien la música experimenta cambios, las letras mantienen la esencia del grupo; girando en torno a dilemas personales o colectivos; y c) en palabras de los miembros de la banda “el álbum está impregnado de historias y lecciones personales” e inspirado por hechos recientes, como la muerte de un amigo en común por causa del cáncer.

One More Light se presenta con “Nobody Can Save Me”, interpretada por sonido tropical y una voz suave de Chester Bennington cantando “I´m dancing with my demons” y continúa con un llamado de auxilio que no recibe respuesta. Continúa el álbum con “Good Goodbye” (tercera canción liberada del álbum) y la única con la combinación tradicional de canto-rap; canción que cuenta con la participación de Push T y Stormzy. En tercer lugar, hace presencia “Talking with Myself”, siendo una de las más destacadas por el ritmo y energía (aunque sin desentonar del estilo suave del álbum en general). Las siguientes tres pistas del álbum son “Battle Symphony”, “Invisible” y “Heavy” (los tres anteriormente reveladas, y esta última en compañía de Kiiara). Con la pista número siete comienza la parte más experimental de OML. “Sorry for Now” destaca por una razón (algo poco común en la banda): Mike Shinoda canta y Chester Bennington rapea. Continúa el experimento con “Halfway Right”, un canto a la soledad que se pierde en un divertido y feliz “na na na”. Con “One More Light” (canción homónima al álbum) llegamos a la pista número 9; la letra de la misma no requiere gran explicación: la canción fue inspirada en la muerte reciente de un ser querido de la banda. Finalmente, tenemos a “Sharp Edges”, la canción más “rara” del álbum que comienza con un sonido country que narra la conversación entre una madre y su hijo, así como lecciones personales aprendidas.

Aunque las comparaciones parecieran inevitables, OML tiene su propio contexto creativo y Linkin Park del 2017 no es el del año 2000.

Finalmente, una cosa es segura: así como OML es diametralmente opuesto a THP, el próximo álbum no será como OML.

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Editor en jefe y fundador de Nerd Inc. Amante del entretenimiento. Poeta de medio tiempo, tarado de tiempo completo.

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