#OPINIÓN: “MIDSOMMAR” y el suspenso detrás de una cálida atmósfera

Ari Aster dio mucho de que hablar cuando en el 2018 le regaló al mundo su opera prima como director, “Hereditary“, una retorcida historia familiar que mucho intereso a la audiencia y la crítica en general. Este fin de semana el cineasta vuelve a las andadas con “Midsommar“, su segundo largometraje que, contrarío a lo que vimos en su primera producción, nos transporta a cálidos (y aparentemente inofensivos) escenarios.

Una pareja de estadounidenses acude con unos amigos a Midsommar, un festival de verano que se celebra cada 90 años en una aldea remota de Suecia. Sin embargo, lo que parecía ser unas vacaciones de ensueño se tuerce un poco cuando los aldeanos les invitan a participar en sus perturbadoras actividades festivas.

La cinta viene, como lo hiciera años atrás la película francesa “Raw“, con el estandarte de haber causado disgustos en algunos festivales donde fue proyectada, por lo que el morbo detrás de esta producción es uno de los elementos que la ha puesto bajo los reflectores esta temporada, y si bien la cinta tiene secuencias de violencia bastante explicitas, estas son contadas y no superan ni la media docena.

Lo primero que destaca el cinéfilo más habido es la influencia que la narrativa de directores como Darren Arenofsky tienen en la forma en que Aster desarrolla su historia, y como la fotografía de importantes nombres en la industria como Alejandro Jodorowsky son palpables en la manera en que nos presentan “Midsommar“. El diseño de arte y la fotografía giran entorno a una paleta de colores cálidos y armoniosos, que contrastan con las crudas prácticas del culto que protagoniza esta película. Aster se empeña en utilizar un encuadre donde siempre, lo más importante en la escena, destaque en el centro de la pantalla, para que el espectador no desvié su atención de lo que el director quiere mostrarle.

Por otro lado, el argumento es sencillo, no reinventa el genero. Su elemento más fuerte es la mística detrás del culto y el desarrollo de su sádico folkore. “Midsommar” tiene un primer acto que se mueve deprisa y envuelve al espectador en interés, sin embargo, se cae estrepitosamente cuando el telón se abre y comienza el segundo acto, marchando tan despacio que pierde la atención de muchos asistentes. El tercer acto, por otro lado, es una montaña rusa sin frenos de emociones camino al desenlace, donde recupera fuerza y acierta en su cadencia.

Las actuaciones son de regulares a buenas, nada fuera del otro mundo. Sin embargo, el talento que Will Poulter (quizá el rostro más conocido en esta producción) puede ofrecerle a la trama es desaprovechado completamente.

En conclusión, “Midsommar” es una cinta parte de esta corriente de cine de arte new age que no se ajusta a la audiencia en general. Con casi tres horas de duración, la película ofrece una interesante propuesta al espectador dispuesto a contemplarla, sin embargo, no es el imperdible de esta temporada y si no la ves, puedes continuar tu carrera de cinéfilo con tranquilidad.

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Editor en jefe y fundador de Nerd Inc. Amante del entretenimiento. Poeta de medio tiempo, tarado de tiempo completo.

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